Para ser un hombre o una mujer de bien, no basta con ir de punta en blanco y cumplir con las cuatro normas básicas de comportamiento. Además de saber estar, tenemos que saber ser.

 

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Vivimos en una sociedad de bienestar en el que la inmediatez es la reina: si no sabemos algo nos conectamos al safari del móvil y Mr.Google en dos segundos nos cuenta todo lo que queremos saber. Si no tenemos fruta para la merienda llamamos a la frutería de la esquina, y como tiene servicio a domicilio, en 20 minutos lo tienes en casa. Si se te cae la tapeta del zapato, ¡no te preocupes! pasas por la zapatería y en 15 minutos el zapatero te la cambia, y como éstas otras mil más. Vivimos a mil revoluciones, tenemos prácticamente todo lo que necesitamos y en tiempo récord, los avances cada día son más acelerados y nuestro bienestar cada vez es mayor, pero ¿de verdad lo tenemos todo?

Voy a reconocerlo, me cruzo con las mismas personas cada día y no les hago ni caso: el portero de la escuela de idiomas, la chica del pelo rojo en el tren, la vecina del bloque de al lado que pasea a su setter inglés…ni una sonrisa, ni un hola y puede que algún día ni una mirada ¡no es a mala fe, no les conozco, nunca hemos hablado! Pero les veo cada día, a la misma hora, y ahora que me pongo a hablar sobre protocolo social, es cuando caigo en la cuenta de que yo no lo practico.
No me considero una persona maleducada: trato con cortesía a los demás, felicito los cumpleaños y las fiestas, visto acorde a las ocasiones, cumplo con los requisitos de niña buena… sin embargo, no soy encantadora. ¿Porqué? Porque no se trata de cumplir, de hacer las cosas porque toca, sino de hacerlas porque uno las siente. Y señores y señoras, cada vez sabemos más y tenemos más cosas, sin embargo cada vez sentimos menos. Habituados a ver todo tipo de noticias ya poco nos sorprende, y acabamos siendo pasto de la insensibilidad.

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Así que hoy propongo un STOP y os dejo con un decálogo de reflexiones y propósitos que me he hecho a mi misma. Tal vez sirvan para que además de saber estar, vayamos un poco más allá y sepamos ser…encantadores.

 

¿Saludas siempre? ¿O eres de l@s que hacen contorsionismo con tal de evitar ser descubiert@?
¿Y si se alarga demasiado? Sencillamente discúlpate con amabilidad y añade que tienes prisa, cuando se habla en plan impaciente se nota.
¿Y si no me devuelve el saludo? Para no quedarte saludando al hombre invisible, establece primero contacto visual y luego saluda. Propónte saludar a todo el que se cruce en tu camino, al conserje, al vecino que sale del garaje, al barrendero, a los que te cruzas en el pasillo de tu trabajo, a la cajera del súper…¿por qué miras al suelo con cara de malas pulgas cuando te cruzas con alguien que intenta venderte algo?, puede que no tengas tiempo, pero una sonrisa y uno no gracias no están reñidos.

 

¿Estás dispuest@ a dar el primer paso?  Considera a los desconocidos como una ocasión para conectar, no seas hurañ@. Da a todo el mundo una oportunidad, aunque tengan pinta de prepotentes. Y si estás casi segur@ de que aquella era la que te hacía las chuletas en 5º de primaria ¿por qué no tomas la iniciativa y te acercas a saludar?

 

¿Eres bien quedad@?  Responde siempre al teléfono, aunque no te apetezca, devuelve las perdidas, contesta los mails, aunque sea con un par de palabras.
Da inmediatamente las gracias si te hacen un favor o un regalo a distancia; siempre en caliente, porque, si no, nunca lo harás y después…¿no lo pasas fatal cuando te vuelves a encontrar con esa persona?
Acepta las invitaciones y estate dispuest@ cuando te pidan algo.
Conduciendo, aunque no veas mucho, recuerda, no es una máquina sin sentimientos quien te cede el paso, dentro hay una persona, no está de más agradecerlo con una sonrisa y levantando la mano.

 

¿Hablas demasiado sobre ti?  A no ser que tengas un problema que contar o la otra persona tenga especial interés en saber tu vida, cualquier conversación corta o larga debe tratar un 25% sobre ti y un 75% de la otra persona. Escucha siempre, no te limites a oír.

 

¿Eres empátic@? ¿Te acuerdas de las preocupaciones de los demás?, ¿Te alegras con sus alegrías?
Apoya a los demás, no seas de l@s que rebaten todo y llevan la contraria, ponte de su lado. Estar de acuerdo con los amigos en cuestiones opinables y de poca importancia, como que os encantan los bocatas de chorizo cuando tu te mueres por uno de salchichón, parece tonto, pero también une.

 

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¿Das el pésame?  A veces da corte, no sabes si estás de más o no pegas, pero en una ocasión así todo el mundo agradece unas palabras de apoyo, aunque solo conozcas a la persona de vista.

 

¿Te aprendes los nombres?  Es de las cosas que mejor hacen sentir a la gente. Todo el mundo tenemos nuestro corazoncito y nos encanta que nos saluden y nos despidan diciendo nuestro nombre. Es muy típico que te presenten a alguien y a los dos segundos ya has olvidado el nombre, intenta asociarlo a algo o no tengas reparo en volver a preguntarle su nombre cuando os volváis a ver.

 

¿Eres amable y servicial?  Atiende a la gente. Haz favores si te los piden y, si ves a otra persona en un apuro, ofrécete, nunca te hagas el sueco. Si ves a alguien en situación comprometida, como que se ha sonado regular los mocos, díselo, es un corte mutuo, pero lo agradecerá infinitamente.
A veces no nos ofrecemos a hacer un favor por miedo a hacer el ridículo, pero, cuando hay que poner límites, creo que sabemos cómo manejarnos.

 

¿Cumples con lo que has quedado?  Si quedas con alguien para tomar un café, pon en ese momento fecha y hora y, si no, no lo comentes. Si te comprometes a hacer un recado, hazlo, queda mejor no ofrecerse que ofrecerse y no cumplir. El truco de todas estas cosas es hacerlas en caliente; si esperas a tener tiempo, sabes que nunca las harás.

 

¿Eres acogedor?  Sonríe a quien entra tarde en una reunión, presenta a la gente, cuando hables en un grupo y haya gente que no conozcas, dirígete también a ellos, no hace falta que te presenten formalmente a alguien para que le tengas en cuenta.  (Hablamos de reuniones informales)

 

Éstas son solo 10, se nos podrían ocurrir muchas más…si quieres puedes dejarlas como comentario y así las compartimos entre todos.

Atentamente,

MARIA ELENA VÉLEZ

Creative Content & SMM

 

Fashion Frame Fundación Pineda
Consultoría de moda con fines educativos. Moda, Identidad y Consumo Responsable.
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